martes, 19 de abril de 2011

Ser platónico

Después de años de decirme Aristotélica,de hacerme llamar aristotélica, me vengo a dar cuenta, a mis 20, que me gusta mucho más Platón. O sea, en líneas muy generales hablando,porque no estudié filosofía profunda, y sigo pensando que Aristóteles fue un genio de genios, pero... Lo mire como lo mire, soy idealista. Y no sólo de los ideales, también de las ideas (parece lo mismo,pero no lo es necesariamente). Digo. Existen, por ejemplo, los enamorados. Existen hechos que confirman la existencia del amor. Pero el amor es otra cosa, tiene que se otra cosa. Algo mucho más enorme, algo infinitamente imposible de alcanzar, algo que existe por sobre nosotros, y por sobre todos los enamorados. El amor tiene que existir de antes de que existan los enamorados, porque sino.. ¿Cómo supieron los amantes que estaban enamorados? Sí, alguien le  habrá puesto alguna vez el nombre a ese sentimiento, pero el sentimiento ya estaba, y los que lo experimentaron primero supieron que era algo mucho más grande que ellos, algo que ya estaba ahí a pesar suyo y los excedía. Entonces cómo pensar que el concepto de amor sólo existe DESPUÉS de los enamorados?

Como el amor, pasa con todo. Por qué existe el miedo? Una persona tuvo miedo alguna vez, y le puso "miedo" a ese sentimiento por nombre, pero el miedo es algo más grande que la persona que lo sufre.
Y para qué hablar de miedo? Hablemos de esperanza. ¿Si no hubiera personas esperanzadas, no existiría la esperanza? Digo.. Si mañana, por obra del diablo (que ese vil traidor siempre anda intentando hacer este tipo de cosas) consiguiera extinguir a todos los esperanzados... ¿No resurgiría la esperanza en el corazón de alguien que, sin saber lo que es, la siente? ¿Se llamaría esperanza de nuevo? Y si eso ocurriese... ¿Estaría "conceptualizada" de la misma manera? No importa, porque sea como fuere existe y sigue existiendo, trascendiendo a quienes la ejercen. 

Entonces, la pregunta que desde Platón nos venimos haciendo.. ¿Qué es lo real? 
No soy filósofa, y dudo que en unos pocos caracteres de mi blog vaya a descular un misterio tan antiguo como "qué vino primero, el huevo o la gallina?". Sólo diré que hoy, en mi clase de Historia de las Ideas Políticas, se me descubrió un velo. Pude entender qué decía Platón cuando hablaba del mundo de las ideas. Hablaba de todo esto, hablaba de estas cosas que viven por encima de los hombres, que lo trasciende a él y a todos los seres que habitamos este mundo, y que seguirán allí cuando nos vayamos. Porque es lo verdaderamente real.

Quizá en mi calidad de católica, guste de atribuirle algo de esto a Dios. Pueden tomarlo o dejarlo, pero lo cierto es que estoy más idealista que nunca!

lunes, 18 de abril de 2011

He llegado a la conclusión de que el deseo entre dos personas, sobre todo si no se ven cotidianamente, es una de las cosas que jamás desaparecen.

sábado, 16 de abril de 2011

Para cambiar un poco el clima de mufa de la entrada anterior, una imagen re linda que encontré y que quiero compartir :)


Hoy estoy con uno de esos días en los que no tengo ganas de hacer nada. Nada, eh. Sólo dormir, muchas muchas horas. De hecho, no hice muchas cosas que tenía que hacer por pura fiaca. El problema es que después me arrepiento. Pero no puedo, no me responde el cuerpo, no me puedo obligar a hacer las cosas porque simplemente, el peso de mi cuerpo es mucho más fuerte que el de mi voluntad.
¿Creen que es posible que la mente le gane al cuerpo, y podamos contra todo malestar hacer lo que tenemos que hacer?

miércoles, 13 de abril de 2011

Abandono total del blog este mes. Mal lo mío. Me cuesta hacerme los tiempos para todo. Pero vamos en proceso. Creo que sacrificaré horas de sueño. Tengo muchas cosas por escribir igual, muchas ideas rempimpompantes. Veremos.

martes, 5 de abril de 2011

Y la vida pasa tan rápido, y a veces las horas que no alcanzan, y mis miedos que no me dejan moverme, y las profecías autocumplidas como decía Watzlawick; que no puedo ser esto, que siempre me pasa aquello. Que sólo sirvo para esto, que nunca podré ser esto.

Todas profecías autocumplidas, y mentiras, o no, pero todo es psicológico dicen. Y esta catarsis, y cientos de catarsis, o khatarsis, o la facultad que me empieza a comer la cabeza, o que prefiero comerme la cabeza para no pensar en vos, en nadie, en nada que me haga doler el pecho, sí, el pecho porque nuestra psiquis lo relaciona con el corazón y los sentimientos, no porque tenga problemas cardíacos. Pero psicológico o no, me duele el pecho, o me duelen los ojitos de ganas de llorar pero no lloro, porque ya no quiero llorar. Porque fui fría, después fui tibiecita, y ahora puedo hundir el Titanic. No quiero llorar, no puedo llorar. No me gusta llorar, porque no me gusta ser débil, sentirme débil. Así de sencillo, y tan tan complicado. Lloro con canciones, eso sí. Pero no con las canciones cursis, como antes, no. Lloro con esas canciones que te dejan moraleja, como "Llegaremos a tiempo". Quizá porque lo que más miedo me da es que disparen por fuera y me maten por dentro. Porque si me matan por dentro, lo pierdo todo, si lo mejor que tengo está ahí, adentro. Pero me cuesta que la gente lo vea, porque claro, carcaza. Falsa seguridad, requete falsa. Mis amigos saben cómo soy, mis verdaderos amigos (y se cuentan con los dedos, eh). Después hay muchos que conocen algo de mí, y les cae bien. Hay muchos, muchos, que se piensan que las saben todas y no me conocen ni un poquito (pasa siempre, supongo).

Y no sé por qué empecé a escribir, palabras, perras negras diría Cortázar. En estos momentos lo entendés cuando habla de perras negras, aparecen, te atrapan por la espalda, y estás escribiendo sin parar cuando solamente querías hacer una entrada cortita en tu blog, que es tu único momento del día en que te conectás con lo más lindo de vos misma, que es tu interior, que es tu literatura, que es la poesía que te arde en el pecho (sí, de nuevo en el pecho), y no te deja escapar. Poesía porque es un mensaje bastante poético,pero tengo claro que es prosa. Siempre tuve que escribir en prosa. No sé por qué .

domingo, 3 de abril de 2011

Militancia, esa palabra...

El otro día me pasó algo que me llenó de orgullo. En mi facultad, hay un portal periodístico, y escribo en él. El otro día, el coordinador me mandó un mail que decía: ¿Te gustaría escribir una nota sobre la militancia, y lo que significa hoy en día?. Tuve tal sensación de satisfacción al poder juntar mis dos amores (la escritura y la política) en un mismo trabajo, y a pedido, que quería compartirlo. Con ustedes, lo que escribí. Acepto sugerencias antes de enviarlo :)



Militancia, esa palabra...


“En medio de esa lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad del pueblo, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su hermano.” Rodolfo Walsh


Me imagino en un estadio. El estadio está repleto, se acerca un gran evento. Gente de todos lados ha llegado, se ha movido, ha hecho todo lo que le fue posible para estar ahí. Para apoyar a los suyos. Se escuchan gritos, cantos, gente alentando. Se ven banderas. Hay personas emocionadas, otras enfervorizadas. Todas están allí por el mismo motivo.
La imagen puede remontarlos enseguida a un partido de fútbol, y está bien. Porque la militancia me recuerda mucho a la pasión por el fútbol (por lo menos, desde mi mirada de argentina). Y me parece interesante, ya que vamos a hablar de militancia, arrancar así. Porque para aquellos que no son apasionados de la política, les cuesta a veces entender a un militante.
“¿Vas a ir hasta allá sólo para escuchar el discurso de un político corrupto?”,  “¿Vas a perder todo el sábado para ir a una marcha?”, “¿Por qué no te dejás de pavadas y te ponés a trabajar?”, son la clase de preguntas que suelen hacerte cuando decís que estás “militando”. También pueden preguntarte “¿Y qué es lo que hacen?”.
Bueno, partamos por el principio. Hacerse, se hacen muchas cosas, y se pueden hacer muchas más. Lo importante no es lo que el militante hace, lo importante es por qué lo hace. Porque el que milita, lo que tiene son convicciones: cree en una causa, y apuesta todo por ella. No es dogmático, aclaro, porque ese no sería militante, sino más bien fanático. Pero aunque pueda aceptar las miradas de otros, y aunque esté dispuesto a aceptar críticas sobre su actuar y también esté dispuesto a mejorar, nunca va a ceder en cuestiones de principios. Sus principios, su “causa”, están por encima de todo.
¿Por qué militar? Bueno, para empezar, porque más allá de lo que muchos pueden creer, si hay algo que no se hace cuando se milita es perder el tiempo. Porque el tiempo usado para la militancia vale, vale mucho. Y esto es así porque la militancia es la única manera de obtener resultados. 
Aclaremos algo: ser militante no es pertenecer a un partido político. Se puede seguir a un dirigente, pero ese seguir, ese apoyar, no es el fin, es el medio. El fin es obtener aquello que estamos convencidos que es necesario para mejorar.
Hoy por hoy se escucha mucho hablar de la importancia de la vuelta de los jóvenes a la política. Como joven, me alegra que por primera vez desde que tengo uso de memoria, escucho hablar de la juventud en positivo. Me habían acostumbrado a creer que la “juventud estaba perdida”, que “los chicos se interesaban por nada”, y cosas similares. Hoy, sin embargo, somos testigos de que esa realidad está cambiando. No sólo el fútbol genera pasiones hoy en Argentina. La política también, genera pasiones tan grandes como el fútbol, o como cualquier otra cosa. Y como en los buenos tiempos, hay muchos jóvenes dispuestos a luchar por conseguir el país que siempre soñaron.
            Los caminos son diversos. Pero la solución es siempre la misma: luchar por lo que se quiere. No es casual que Rodolfo Wash haya escrito la frase que encabeza esta nota. Un ejemplo de militancia como pocos. Periodista cuya libertad de expresión fue verdaderamente cercenada por aquellos que sabían que tenía mucho para decir, y que aún así lo dijo todo, pagando ese atrevimiento con su vida. Nada menos que con su propia vida.
            Dicen que soldado que huye sirve para otra guerra. Yo creo que el soldado que continúa en la lucha, le sirve a la historia. Los ejemplos de ello, de San Martín a esta parte, son innumerables. Así que , ¿Por qué no aprovechar el tiempo que estamos viviendo? Se acercan las elecciones, el evento más importante de un país democrático como por suerte es Argentina. Nuestra vida no corre riesgo cuando decimos lo que pensamos. Los dirigentes no sólo no temen nuestra sed de política, nuestro "regreso", sino que los valoran y los fomentan. ¿Por qué no salir a demostrar lo que queremos? ¿Por qué no pelear por lo que creemos? A fin de cuentas, los que están ahora no van a estar por siempre; pero van a seguir estando las ideas, los principio. Esos no se van cuando se van las personas. Por eso debemos defenderlos, por eso es importante la palabra "militancia". Porque la militancia, esa palabra, significa sobre todo dos cosas: presente y futuro. Podemos vivir un presente nimio, y sentarnos a esperar que nuestro futuro lo manejen otros. O podemos levantarnos, y vivir intensamente nuestro presente, lucharlo día a día en pos de nuestro futuro, y el de todos. No es necesario aclarar qué prefiero yo. ¿Y vos qué preferís?